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Marco Conceptual

LA GESTIÓN AMBIENTAL PARTICIPATIVA - GAP

ENFOQUE Y CAMINO

Javier Marquez Valderrama

Antropólogo

ECOFONDO

Corporación Ecológica y Cultural Penca de Sábila

 

Resumen

ECOFONDO ha desplegado su accionar desde 1993 sintetizando su enfoque en la Gestión Ambiental Participativa, GAP, como proceso orientado a producir transformaciones concretas, positivas, duraderas, en las situaciones denominadas como problemas ambientales. La GAP debe basarse en el análisis ambiental, en la lectura sistémica del territorio y la relación sociedad naturaleza en unas condiciones históricas, espacio - temporales determinadas. La participación es su estrategia fundamental, transversal. Se basa también en un enfoque de derechos que sobrepone el interés general y los derechos colectivos y del medio ambiente, al interés particular.   Procura la concertación de intereses tras la búsqueda  de la sustentabilidad y el uso adecuado de los bienes naturales. La gestión del conocimiento por las comunidades y los actores de la vida en el territorio es fundamental para  la participación informada por eso promueve el establecimiento de instrumentos para la investigación participativa. La GAP es un asunto de carácter estratégico para la construcción de lo público y la democracia participativa en Colombia.  Se concreta en una alternativa de comunicación entre el Estado, la sociedad civil y el sector privado, privilegia los medios comunitarios de comunicación, las prácticas culturales de comunicación y no subestima las TIC, los medios audiovisuales y los medios privados de comunicación masiva.  La GAP desarrolla la educación ambiental aplicando estrategias para la transformación de actitudes y de relacionamiento entre la sociedad y la naturaleza que buscan el establecimiento de procesos de transformación cultural.

Palabras Clave: Gestión Ambiental Participativa, problema ambiental, análisis ambiental, gestión de la información y el conocimiento, participación comunitaria, construcción de lo público, concertación, comunicación y educación ambiental.

Introducción

En el proceso de constitución de ECOFONDO sectores del movimiento ambiental colombiano decidieron apostarle a la creación de este mecanismo de movilización de recursos desde una estrategia de acción ambiental en Red para favorecer la participación de las organizaciones de iniciativa civil y comunitaria en la gestión ambiental de Colombia. 

Surge ECOFONDO en un contexto de deliberación nacional que conducía a una serie de cambios políticos, institucionales y legales, ambientado por la negociación política con sectores de la insurgencia colombiana que propició ese gran dialogo nacional que significó la constituyente de 1991.  Ebullía la esperanza en la construcción democrática de una salida a la encrucijada colombiana.  Una constitución política consistente y consensuada, que instalaba el camino democrático marcando la democracia como participativa. 

Democracia participativa, es una noción redundante, pues una definición de democracia debe contener en sí misma la participación como uno de sus atributos.  La democracia es esencialmente participación, pero era la manera de marcar la ruptura con una historia de autoritarismo y exclusión social y política, que nos ha llevado al despeñadero de la guerra y de la intervención extranjera, no solo en lo que tiene que ver con la denominada “ayuda militar”, sino también con la firma de convenios comerciales y tratados bilaterales onerosos para el país.  Una apertura económica que abre las puertas a la inversión extranjera con bajos beneficios fiscales para el estado, ofreciendo como gran ventaja a las corporaciones la seguridad jurídica y  basada en la renovación de la explotación minero energética, en la búsqueda de fuentes “alternativas” de energía, con las implicaciones de este modelo para las comunidades étnico territoriales, campesinas y para la base natural que es condición estratégica para la sostenibilidad de las aglomeraciones urbanas.

Se debatía también el posible surgimiento de un nuevo sistema nacional de gestión pública ambiental y estábamos imbuidos por las condiciones políticas que generó la conferencia mundial sobre medio ambiente en Río de Janeiro en 1992.  Era propicio el momento para el surgimiento de una suis generis organización que convocaba a la cooperación entre el estado y la sociedad civil y que permitía atraer recursos de cooperación, aún provenientes de la condonación de deuda, en condiciones de mantener nuestra soberanía, nuestra autonomía y de favorecer el desarrollo de organizaciones de iniciativa civil y comunitaria.    De allí una estructura al servicio de la dinámica en Red, una unidad de trabajo técnico que garantizará la asignación transparente de recursos según lineamientos de política ambiental, originalmente centrados en los tres ejes temáticos: Gestión Ambiental en Áreas Silvestres y Manejo Sostenible de la Biodiversidad, Gestión Ambiental en Agroecosistemas, y Gestión Ambiental Urbana y posteriormente enriquecidas por las prioridades ambientales nacionales  y regionales.

Ecofondo, de un fondo democrático y participativo a una organización nacional de organizaciones ambientalistas

Desde el origen se insistió en un valor fundamental del ambientalismo, la simbiosis, que necesariamente conduce al trabajo en red, la convergencia genuinamente democrática de las organizaciones y sus procesos en una organización de organizaciones, la autorregulación en las relaciones humanas, la autogestión, y para nuestra organización y sus enfoques, esta gran convergencia se debía y se debe fundar en la deconstrucción de los valores que permiten la acumulación violenta de capital mediante la dominación y explotación de la naturaleza, las personas y la dominación de las mujeres desde la lógica patriarcal.  Esta organización de organizaciones ha sido escenario de una manera de hacer movimiento desde una perspectiva de país y de mundo.

Su “bonanza” fue aprovechada en la tarea de hacer circular pensamiento por vía del encuentro permanente, por vía de su línea editorial, de su sistema de comunicaciones, de sus coordinaciones regionales.   En su desarrollo  después de ires y venires, si bien innovamos en la construcción en Red, se transmutó en una organización clásica en su esquema de organización, en su forma de gobierno, en su estructura vertical.   Una Red es una apuesta distinta, hoy se trata de reconstituir a ECOFONDO desde las asambleas regionales como una unión de autonomías para alcanzar objetivos comunes de carácter regional y nacional.   

Insistimos en una renovación de ECOFONDO y en la construcción de un plan estratégico que tuviese como centro la búsqueda de su autonomía política  y financiera.  La radicalización de la democracia interna y la descentralización para un funcionamiento anclado en las regiones, es decir, ECOFONDO nacional, como sumatoria de las autonomías regionales.

ECOFONDO es tal vez la experiencia más duradera  de colaboración entre el estado a través de sus gobiernos varios y la sociedad civil organizada en las llamadas ONG. El estado, a través de  sus sucesivos gobiernos, ha subestimado y ha desperdiciado su potencial de aporte a un buen gobierno.  Esto tiene explicaciones estructurales en un país signado históricamente por la exclusión política, por el gobierno de elites que no consultan la vida real de la gente en las regiones, en el caso menos malo, por tecnócratas que no establecen diálogos de sentidos, propósitos, saberes y conocimientos con la población.  Raras excepciones se encuentran en las instituciones que permiten avanzar trechos en la acción colaborativa entre sociedad y estado.

Pero de otro lado encontramos un Movimiento Ambiental fragmentado que no ha sido capaz de expresarse políticamente como tal.  Un movimiento que a pesar de los intentos de coordinación y articulación nacional, no logra ser una gran red de acción política y esto tiene que ver más con asuntos de cultura política que con el planteamiento de los principios y lo programático.  El ambientalismo en Colombia como discurso ideológico y político, como paradigma de modelo de sociedad nueva, tiene una serie de pensadores y pensadoras, de activistas, de organizaciones de iniciativa civil ambientalista, de personas que desde las academias aportan, de funcionarios públicos que ejercen su función desde sus principios éticos y sus apuestas transformadoras, inclusive, tiene personas afectas a sus planteamientos, en el parlamento y una gran presencia, como pensamiento, en los diversos movimientos sociales.

ECOFONDO, fue un Fondo participativo y democrático, hoy se está reconfigurando como una federación de organizaciones ambientalistas.  ECOFONDO debe cumplir de manera transparente y participativa su función de movilización de recursos, su tarea de apoyo a las organizaciones en la formulación y ejecución de proyectos desde los lineamientos definidos en sus políticas y en la política ambiental del país.  Ha hecho bien en pronunciarse sobre la tragedia que produce una política antidroga como la de Estados Unidos de la que se desprenden las fumigaciones. Ha respaldado públicamente luchas indígenas y campesinas y de otros movimientos y ha exigido a los actores del conflicto que respeten el trabajo de los ambientalistas.  También sus pronunciamientos sobre la gestión ambiental a través de ponencias,  de la participación de integrantes de su Junta Directiva y de su equipo de profesionales en instancias y eventos.  Es un instrumento de la gestión ambiental y su existencia contribuye a la existencia de un movimiento político ambientalista en Colombia articulado. 

La Corporación ECOFONDO sigue siendo un espacio privilegiado de la cooperación estado sociedad civil.  Desde este lugar un rol definitivo es el que hace relación a la promoción de la participación de las organizaciones de iniciativa civil y comunitaria en las instancias del SINA desde la tarea de construir consensos entre las instituciones y sectores intervinientes en la gestión ambiental participativa.  Sin embargo es necesario reconocer que este espacio que se abrió al comienzo del desarrollo de la ley 99 de diciembre del 93, hoy ha sido colonizado por el neo clientelismo que se adapta fácilmente a las condiciones de la nueva carta y del SINA, que pudo ser un modelo de gestión estatal bajo sus preceptos de gestión ambiental democrática, participativa.  Este proceso fue truncado por el clientelismo y la corrupción que se desplazo a un naciente y vigoroso sistema y lo subordinó a intereses particulares, en la mayoría de los casos, como lo podemos atestiguar desde nuestras experiencias directas.

Es necesario desde este sistema de instrumentos y que contiene el enfoque de una gestión ambiental participativa, hacer los cruces necesarios y periódicos con las políticas de estado y los planes de gobierno, conservando siempre el principio de autonomía de la sociedad civil y desde ella su colaboración con el estado.  De nada sirve a la construcción de un estado social de derecho, una participación subordinada y en la que el gobierno dicta la línea.  Es necesario insistir en una colaboración que se base en la concertación, respetando los intereses y necesidades de los diversos sectores y buscando transar en franca y abierta deliberación, es necesario insistir en este camino. 

Es necesario construir mejores conflictos, es necesario lograr un manejo democrático de las contradicciones sociales, que no equivale a esquivarlas, a borrarlas, a negarlas, pues es este el camino al autoritarismo.  Insistir en una legislación adecuada a la defensa de los intereses colectivos y del ambiente, insistir en una participación democrática, insistir en un manejo cada más civilizado de los conflictos, es una tarea permanente.  ECOFONDO es un instrumento de promoción de la participación comunitaria de las organizaciones de iniciativa civil en la Gestión Ambiental de Colombia.

Es un modelo de gestión que innovó la manera de llegar de la cooperación internacional y permitió, ha permitido la irrigación de recursos a las regiones y a organizaciones étnico territoriales, de los barrios populares, de las ONG.  Logró construir un ciclo continuo de proyectos que es todo un sistema ya validado y es necesario perfeccionarlo desde su propio acumulado.  Ha logrado aumentar la colaboración entre ONG y ha favorecido dinámicas de impacto mayor a escala territorial.  Es débil en la manera como se comunica y comunica lo que hace.  Es débil en su interlocución en el SINA y en su sostenibilidad autónoma, dada la alta dependencia que generó de sus cooperantes.

ECOFONDO debe diversificar sus fuentes de cooperación y estrechar lazos con su membresía, con su Comité Nacional Asesor integrado por prestigiosas personas del ambientalismo en Colombia,  y avanzar en colaboración con el estado en el marco de sólidos principios de autonomía de la sociedad civil organizada.  Debe construir una política de sostenibilidad anclada en su acumulado, en el posicionamiento en el ámbito de la cooperación como un prestador idóneo de servicios de capacitación  y asesoría.  Debe establecer vínculos con ligas, redes y organizaciones ambientalistas que le brinden apoyo y a la vez intercambien con la corporación a nivel científico y político.  Debe en lo inmediato consolidar su presencia en la Red Vida y desarrollar sus relaciones con hermanas organizaciones de Italia como Lega Ambiente, ARCS y otras organizaciones de otros países y continentes. Lo propio debe hacer con los países hermanos de América Latina.  Participar activamente de la Universidad popular de los movimientos sociales con su proyecto de Escuela Nacional Ambiental,  Aumentar el intercambio con América Latina  y sus ricas experiencias en la gestión y la acción política ambiental.  Debe consolidar su trabajo regional y sus asambleas regionales.  Debe ampliar la base de cooperación con gobiernos locales y con instituciones académicas en las regiones.  Con las CAR en la medida de lo posible, dada su situación presente.  Debe actualizar el ejercicio de prioridades ambientales y ponerlo a tono con los tiempos.

LA GESTIÓN AMBIENTAL PARTICIPATIVA

Contribuir a resolver problemas ambientales

ECOFONDO ha desplegado su accionar sintetizando su enfoque en la Gestión Ambiental Participativa, GAP, como proceso orientado a producir transformaciones concretas, positivas, duraderas, en las situaciones denominadas como problemas ambientales. Veamos en palabras Augusto Ángel Maya que se entiende por problema ambiental y de allí derivamos la respuesta que a esta situación problema se da desde la gestión ambiental participativa y acción política ambiental. El problema ambiental hace relación con la crisis ambiental que se siente en todos los rincones de la vida cotidiana.  “El agua escasea en muchos municipios, la basura se acumula en los rincones de las ciudades, cada vez es más remota la posibilidad de encontrar un rio o una playa limpia.”  Nos remonta el maestro Maya a la existencia del problema ambiental desde remotos tiempos, desde la existencia misma de la capacidad humana de innovación, de transformación y explotación de la naturaleza.  

La relación entre el la sociedad y al naturaleza esta signada por la ruptura de la relación entre el ser humano y la naturaleza.  Entiende Augusto el problema ambiental cono un problema que abarca la totalidad de la vida, la vida del ser humano mismo y de la cultura.  El problema ambiental no es “un problema ecológico o exclusivamente tecnológico” es un problema  que se tiene que comprender desde todas las disciplinas científicas y es además una responsabilidad de todos y todas. Lo que ha descubierto la ecología moderna es precisamente eso: que la naturaleza es un sistema equilibrado y relativamente frágil. Este descubrimiento, sin embargo, que se inicia a finales del siglo pasado, sólo llega a su madurez después de la Segunda Guerra Mundial. Mientras tanto, la tecnología  había avanzado demasiado, impulsada por el conocimiento parcializado que había impuesto el empirismo y el positivismo científico. Por estas razones, la perspectiva ambiental no es una ciencia más, sino la profunda reformulación de los métodos científicos,  a fin de lograr un manejo equilibrado del mundo natural.” (Maya, 1996). 

Los problemas ambientales se manifiestan en los cambios negativos de los  sistemas biofísicos que se ven alterados en sus flujos, regulaciones y estructuras.  Las adaptaciones culturales, los estilos de producción y vida que de manera explícita o implícita, determinan la ocurrencia de esas alteraciones, a su vez  son afectadas por ellas. Es necesario comprender que el ecosistema no tiene problemas ambientales, estos problemas son típicamente característicos de la relación del ser humano con la naturaleza.

El problema ambiental surge de las relaciones críticas entre el ecosistema, el tecnosistema y sociosistema y se pregunta Augusto por la separación entre el tecnosistema y el sociosistema. También se pregunta por el orden simbólico y el lugar en que se localiza y se pregunta si la crisis ambiental no implica a los tres sistemas.  La comprensión ecológica basada en la ecología como disciplina ha permitido el análisis ambiental, una holística interpretación de la crisis ambiental, del problema ambiental y en últimas de la dinámica de la vida. 

Lógicamente la gestión ambiental es un proceso orientado a producir cambios, transformaciones en las situaciones definidas como problemas ambientales.  Un primer nivel de su definición se refiere a que ella debe basarse en el análisis ambiental, en la lectura sistémica del territorio y de la relación sociedad naturaleza en unas condiciones históricas, espacio - temporales determinadas.  Entender que “... los procesos no son un devenir sin puntos de referencia, horizonte ni rumbo; sino que tienen puntos de llegada que se constituyen sucesivamente en puntos de partida de una nueva fase probablemente más compleja y amplia dentro del mismo proceso”. (MGP-ECOFONDO-2003) permite comprender que la Gestión ambiental participativa se construye de manera permanente y se enriquece y hace singular en cada situación específica.

Nos se trata de “conservar” la naturaleza inmodificada, es imposible, se trata de modificarla bien, de manera adecuada.  Es la manera como Augusto Ángel critica ciertos estereotipos del ambientalismo seducido por “el reduccionismo ecologista”.   La Cultura es naturaleza transformada, el destino tecnológico de la humanidad es irrenunciable, como lo es su responsabilidad con el sistema total de la vida.   De allí que la intervención humana debe ser comprendida para transformar el problema ambiental que es el resultado “de las nuevas formas de adaptación”.   Entendiendo que “la cultura es al mismo tiempo herramienta, organización social y símbolo”. (Maya, 1996)

 La gestión ambiental se inscribe en la relación sociedad – cultura – naturaleza y busca resolver, mitigar, prevenir a  través de estrategias e instrumentos concretos los problemas ambientales en escalas y ámbitos diversos.  Tiene que responder a una situación de crisis ambiental planetaria generada por los modelos de producción y consumo hegemónicos, por la amenaza planetaria del desarrollo sin límites, basado en la explotación de los seres humanos, la dominación y explotación de la naturaleza y en la subordinación y explotación de las mujeres;  una crisis de civilización que trasciende un modelo de producción y de organización social, es una crisis de civilización global signada por irreversibles daños al planeta, un clima cambiante debido a los procesos antropogénicos, el extractivismo exacerbado por las nuevas formas de acumulación, el despojo de tierras y territorios para grandes entables agroindustriales (producción de agro combustibles)  y mineros,  cultivos de uso ilícito,  la desmedida utilización de energía fósil e hidroeléctrica que implica grandes presas, el uso de agrotóxicos en grandes monocultivos, la perdida creciente de biodiversidad y al homogenización de la vida, la perdida de la agricultura familiar y de las culturales y economías de los grupos humanos étnico territoriales, la contaminación y disminución de las fuentes de agua que amenazan no solamente a la especie humana y su formación cultural, sino la totalidad de la vida.

Así lo expresan Rodriguez y García hablando del presente de Colombia insostenible: “El rumbo ambientalmente insostenible que hoy presentan la minería, la actividad agropecuaria y el patrón de urbanización, se acentuó en la primera década del milenio, un fenómeno que seguramente está asociado, en parte con el drástico debilitamiento que sufrió la institucionalidad ambiental en el periodo., como se ha demostrado en diversos estudios.  En otras palabras, en el último decenio las políticas del desarrollo tomaron o profundizaron un rumbo de tal naturaleza que hoy constituyen un factor que dinamiza el deterioro ambiental, haciendo el territorio crecientemente más vulnerable al cambio climático.” (Rodriguez, García, 2013).

La Gestión Ambiental Participativa, respuesta solidaria a la crisis ambiental

Participación

En la Gestión Ambiental Participativa, (GAP) y suena redundante, la participación es su estrategia fundamental, transversal.  Es la esencia de ella. La participación invoca a la naturaleza, a la biodiversidad y a las hibridaciones y memorias culturales presentes en los diferentes paisajes, en cada territorio.  Se basa en el reconocimiento de los procesos de apropiación de los bienes naturales, las prácticas culturales que permiten su uso, las formas de conservación y sustentabilidad construidas por la gente en sus procesos de adaptación a los territorios.  También se basa en la comprensión de los conflictos ambientales, en la disputa por la naturaleza que explica el conflicto social. La degradación ambiental, la perdida de nexos con el territorio, la falta de oportunidades de la población históricamente vulnerada en sus derechos a la tierra y el territorio, al hábitat, desplazada, arrinconada en condiciones  y espacios no apropiados para la vida en dignidad, en campos y ciudades, es la característica de una disputa territorial, de una confrontación social que tiene de fondo el acceso a bienes y servicios, el acceso al bienestar.

De manera ideal, es decir, desde la perspectiva del deber ser, la participación en la gestión ambiental debe involucrar a todos los actores sociales presentes en el territorio; a las comunidades campesinas, indígenas y  afro colombianas, a las instituciones de gestión pública, a las instituciones educativas, escuelas, colegios y universidades, a los empresarios desde sus empresas particulares y  desde sus gremios y a las ONG. Se plantea también el involucramiento diferenciado según las características de edad y género desde criterios de equidad entre géneros y generaciones. 

Conflicto ambiental  y participación

Este es el ideal, sin embargo al realidad de cada territorio esta signada por conflictos de intereses.  Conflictos que por el acceso a recursos, al agua, el bosque el suelo, que son parte del conflicto estructural situado en la perspectiva de sociedad que se quiere, que se impone, que se sueña, se expresa en la disputa por el poder y el `proyecto de sociedad imaginada desde perspectivas opuestas o diferentes.(Fontaine, 2004)

La gestión ambiental participativa privilegia la participación ciudadana y comunitaria y se basa también en un enfoque de derechos que sobrepone el interés general y los derechos colectivos y del medio ambiente, al interés particular.   Procura la concertación de intereses tras la búsqueda  de la sustentabilidad y el uso adecuado de los bienes naturales.  

La GAP cristaliza en el diseño y la implementación de  instrumentos y herramientas para la gestión ambiental del territorio, basadas en la lectura de las dinámicas culturales y territoriales, que sirven a los procesos de concertación y a la divulgación y educación.  Instrumentos para concertar formas de participación y organización en torno a la acción colectiva e interinstitucional del orden regional y local, que garantizan la vinculación real de las comunidades y las instituciones.

La investigación

La investigación es una condición básica de la GAP.  Es imposible la participación sin información. La gestión del conocimiento por las comunidades y los actores de la vida en el territorio es fundamental para   la participación informada.  Es base de la organización y la participación política de la gente. Una adecuada información a todos los actores sociales e institucionales, es una condición de superación de la exclusión y una garantía para una participación genuina y real.

Se requieren sistemas de información y el desarrollo de programas de divulgación que asumen la investigación como el proceso que permite vincular el conocimiento especifico de las características ecológicas de la biodiversidad, de los paisajes y el panorama territorial, con el conocimiento tradicional de las comunidades y con el sistema cultural de representación e interpretación de las diferentes relaciones entre la sociedad y la naturaleza.

La Gestión Ambiental participativa promueve el establecimiento de instrumentos para la investigación, la devolución de información y para incidir en los procesos de transformación y de fortalecimiento de prácticas culturales hacia la sustentabilidad.  Parte de considerar que el saber popular le  permite, a las personas y a la comunidad, crear, trabajar e interpretar, con los recursos directos que la naturaleza les ofrece, lo que sugiere la construcción de una propia racionalidad y una estructura particular de causalidad.  Se trata de constituir procesos de lectura, de dialogo de saberes e intercambio de conocimientos, sobre los intereses y las percepciones que las comunidades y las instituciones han construido en la relación con el territorio.

En el orden territorial es necesario contener la región que se sueña, la región que se vive y la región que se construye. La GAP debe ofrecer  instrumentos para vincular la comunidad y la biodiversidad, se deben contemplar las diferentes maneras de abordar el territorio, ya en el marco descriptivo de lo biofísico, en las diferentes unidades ambientales y de paisaje, en el marco de la percepción, en las instancias de las identidades culturales, en la prospectiva de un mundo sustentable y en el marco de la planeación y la gestión.

Por esta razón se vincula una metodología de la devolución sistemática de la información obtenida en el proceso, la flexibilidad en la concreción de alternativas, el reconocimiento de la diversidad en los ritmos de reflexión y acción por parte de las comunidades, las instituciones, los técnicos. La aplicación de técnicas dialógicas y la construcción de instrumentos que permitan entregar información para el establecimiento de la comunicación con otras lógicas y culturas distintas al de la ciencia especializada que a se torna a veces arrogante y excluyente.

La Gestión Ambiental Participativa construye lo público, lo democrático

La gestión ambiental participativa y descentralizada en un asunto de carácter estratégico para la construcción de lo público y la democracia participativa en Colombia.  El reconocimiento y valoración ambiental de los actores sociales e institucionales, parte de reconocer, la profunda escisión entre el Estado, el gobierno y la sociedad política de un lado, y la sociedad civil y las organizaciones comunitarias de otro.  Reconocer la consecuente situación de polarización extrema que de hecho llevaría a pensar en la existencia de dos órdenes paralelos, cuyos vínculos y contactos son escasos, precarios y de alta conflictividad. El orden Estatal público y el orden societal privado.

Pero así como se presentan estas experiencias de violencia a lo largo de la historia del país, también se ha construido una tradición de negociación, de transacciones, de alianzas aleatorias y transitorias entre enemigos declarados: de acuerdos entre diferentes segmentos, redes, asociaciones, instituciones públicas y privadas de que está hecha la nación Colombiana.

En Colombia, donde existen fronteras establecidas por grupos armados al margen de la institucionalidad estatal, que compiten por los territorios y sus riquezas naturales, es necesaria una permanente acción estatal y ciudadana para generar consensos y construir alternativas de sostenibilidad, entendiendo que ella es garantía de paz duradera.

Es necesario articular a los actores diversos de la gestión ambiental a los procesos  que esta implica y para ello el proyecto entiende la gestión, más allá de la perspectiva técnica y de la consulta formal a las comunidades, como la articulación permanente de las organizaciones diversas de la sociedad civil, los sectores productivos y sus expresiones gremiales, las organizaciones étnicas, los centros de investigación  y en general el sector académico y el sistema de gestión pública local y regional.

Comprende la gestión ambiental como un proceso socio - cultural, que hace referencia a la toma de decisiones acerca del manejo de la naturaleza y el medio ambiente, en la búsqueda de la sustentabilidad como la esencia de un nuevo modelo de sociedad, y busca partir del reconocimiento de los arquetipos, de los imaginarios y percepciones que la sociedad tiene de la naturaleza y el medio ambiente.

La gestión ambiental participativa se puede fundamentar en un rico marco jurídico político que se ha logrado construir en el ámbito internacional y nacional en el último tiempo. Sin embargo es necesario desde cualquier iniciativa ir más allá de la legislación insistir y crear en la vida diaria, en la gestión ambiental como constructora de convivencia, espacios de concertación y negociación, potenciar los mecanismos de control ciudadano y comunitario y establecer desde la localidad, sistemas de información y comunicación que hagan equitativa la participación de los actores en los diversos componentes de una gestión integral. Se busca promover alianzas locales y regionales, desde la articulación de los diversos actores a proyectos específicos, como una manera de instrumentalizar y garantizar compromisos y acuerdos concretos de gestión ambiental participativa. 

Se trata desde este enfoque y practica de la Gestión Ambiental Participativa de incidir en Políticas públicas basas en la inclusión, la equidad, la sustentabilidad de nuestras maneras de vivir y relacionarnos con la naturaleza, que respeten nuestros derechos y los de las generaciones futuras, que garanticen  nuestra participación en el gobierno de nuestros territorios.

 

La comunicación

La GAP también se concreta en una alternativa de comunicación entre el Estado, la sociedad civil y el sector privado, estrategia que abandona el marco estrecho del consenso a partir de momentos cortos para la toma de decisiones y en procura de estrategias de planeación, y se concentra en la creación de un proceso que vincula y concilia las memorias y los intereses de los diferentes sectores presentes en las regiones.

Del dialogo de saberes y el intercambio de conocimientos obtiene una percepción holística e integradora del mundo que reincorpora los valores de la naturaleza y de la democracia participativa en nuevos esquemas de organización social. Avanzando en la legitimidad de un conjunto de valores y de derechos que norman el comportamiento social y movilizan procesos materiales y acciones sociales para generar patrones alternativos de producción, así como nuevos estilos de consumo y de vida.  

Como lo propone orlando Fals Borda  es necesario entender que en las comunidades ancestralmente se han desarrollado niveles de producción de conocimiento que se concretan en niveles de formación y en niveles de comunicación y estos, a su vez, se traducen en una conducta colectiva y en un quehacer cotidiano. En el saber popular este conocimiento cristaliza en objetos, datos y hechos que devienen de una estructura cognitiva, un propio lenguaje y una propia sintaxis.

La GAP privilegia los medios comunitarios de comunicación, las prácticas culturales de comunicación en cada territorio, pero no subestima las TIC, los medios audiovisuales y los medios privados de comunicación masiva. 

La educación

Desde la educación ambiental se han desarrollado igualmente estrategias hacia la transformación de actitudes y de relacionamiento entre la sociedad y la naturaleza que buscan el establecimiento de procesos de transformación cultural a partir de metodologías activas y participativas vinculando los procesos de transformación del conocimiento, de la política y de la gestión a las dinámicas territoriales y a las percepciones de los entornos y de la naturaleza. Son metodologías que trascienden la fragmentación del conocimiento y de la acción hacia la concreción de formas integrales de racionalidad y de construcción de nuevas realidades.  

En el orden territorial es necesario vincular las construcciones teóricas que tratan de desarrollar una base conceptual para la interpretación de las particularidades socio – culturales y naturales de nuestras regiones. En ese orden de ideas el abordaje de Enrique Leff hacia la nueva racionalidad ambiental plantea el reto de discernir sobre el hecho de que ” los valores culturales implícitos en las prácticas tradicionales de diferentes formaciones sociales, no solo incorporan principios de racionalidad ecológica, sino que imprimen el sello de la cultura en la naturaleza a través de las formaciones ideológicas que determinan los procesos de significación del medio, las formas de percepción de la naturaleza y los usos socialmente sancionados de los recursos, vinculados a necesidades definidas culturalmente. La racionalidad cultural desmultiplica y diversifica las formas racionales de aprovechamiento de los recursos de una comunidad para satisfacer sus necesidades fundamentales y su calidad de vida. En ese sentido, la racionalidad cultural organiza y confiere su especificidad al proceso de mediación entre la sociedad y la naturaleza, entre las técnicas de producción y las normas de aprovechamiento de los recursos naturales” (Leff, 1994)

Estos procesos de mediación cultural que incorporan la necesidad de transformación de la subjetividad individual y colectiva, necesariamente pasan por la definición de estrategias educativas propositivas y proactivas en la creación de alternativas de instrumentos pedagógicos para la escuela, por el diseño de instrumentos comunicativos que desde el nuevo mensaje extiendan la oportunidad de un contacto permanente con las transformaciones del territorio y de la biodiversidad y se establezca el contacto con los ámbitos de la educación en sus procesos de endoculturización, de información, de formación y de aprendizaje.

Los instrumentos, las metodologías y las herramientas para la implementación de estas estrategias de transformación y fortalecimiento de prácticas culturales lógicamente se desarrollan desde la interacción de saberes y conocimientos en donde se incluyen las lecturas de las tradiciones culturales, el permanente intercambio y dialogo con las comunidades y   los diferentes actores  e instituciones presentes en las regiones.

En estos tiempos de la privatización del agua, sustancia de la vida, de los bienes comunes, resistir creativamente es la alternativa y la gestión ambiental participativa, ligada a la acción política ambientalista de carácter nacional e internacional son una alternativa de cambio y movilización por otra sociedad y otro mundo que si son posibles.

 

Referencias

Maya, A, El reto de la vida, ecosistema y cultura (una introducción al estudio del medio ambiente), Bogotá, ECOFONDO, 1996

Leff, E, y otros, Ciencias sociales y formación ambiental. Editorial Gedisa. 1994

ECOFONDO, Estrategia de cofinanciación de proyectos, Manual General, Bogotá, 2003.

Rodriguez, M, García, J. Las políticas de prosperidad económica y la adaptación al cambio climático ¿choque de locomotoras?, en Desarrollo económico y adaptación al cambio climático, FESCOL, Foro Nacional Ambiental, Bogotá, 2013

Fontaine Guillaume, enfoques conceptuales y metodológicos para una sociología de los conflictos ambientales, en Guerra, sociedad y medio ambiente, Foro nacional Ambiental, Bogotá, 2004.

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