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Caso Antioquia

Caso Antioquia - Acueductos Comunitarios

¿Cómo la Comunidad Organizada Apropia la Gestión del Bien Común y la  Prestación del Servicio Público en el Marco de la Gestión Ambiental Participativa?

 

Relato Histórico

El origen de las comunidades organizadas alrededor de la prestación del servicio de agua está ligado a los asentamientos de familias y sus viviendas en distintas zonas del país. El ciclo hidrológico en si mismo explica el entramado de relaciones entre los ecosistemas y todos los lugares del planeta e implica  las relaciones de la trama de la vida.  Las comunidades humanas desde siempre han definido su localización espacial en relación con el agua, con las fuentes de agua.  La imaginación humana adhiere al agua como la sustancia de la vida, como la fuente de la vida, el agua es vida y de allí la comprende fácilmente como bien común y reconociendo este atributo, la palabra humana es incapaz de ponerle dueños.  Agua y territorio están en imbricación y sinergia y es imposible hablar del lugar, del terruño, del territorio que se construye como hábitat, sin comprender esta compleja y dinámica relación.

Por esta razón, ir al origen de la gestión comunitaria del agua es indagar esa memoria primordial de la relación de las personas, las familias y las comunidades con el agua.  El abasto, la fuente propia, el pozo, la pila, la bocatoma, la acequia, la guadua, el tubo, el nacimiento, la quebrada, el rio, el acuífero, la lluvia, la llave, la casa, la totuma, el balde. Sin agua no hay vida, sin agua no es posible la higiene, el alimento, la ropa limpia, el riego, el bienestar. Los sueños, los mitos de creación, las canciones, las odas populares, los refranes, plenos están de imágenes del agua como tranquilidad o turbulencia, profundidad y fluidez, limpieza, miedo y temor, alivio a la sed y cuando se contamina, fetidez y enfermedad. 

El acceso al agua construye comunidad, sociedad y estado, construye democracia y ciudadanía. Ella obliga al acuerdo, al consenso, al trabajo mancomunado. El agua mueve a la construcción cultural y social del territorio, pues de la manera como una comunidad, una sociedad, se relaciona con el agua depende su calidad de vida, su bien estar, su buen vivir.   El recuerdo, la memoria colectiva tienen los olores, los colores del rio, del arroyuelo, de las fuentes.  Y para las comunidades organizadas la historia está pasada por agua, en los recorridos territoriales se percibe el entusiasmo, la emoción cuando se nombra cada recodo, cada montaña, cada árbol, la cuenca toda. 

Las comunidades indígenas y negras difícilmente separan en sus nociones ancestrales, el agua de la tierra y el territorio.  Las comunidades campesinas que han construido su identidad mestiza en movimientos y migraciones, en procesos de colonización, fueron apropiando tecnologías y construyendo accesos a fuentes de agua de manera familiar y comunitaria desde la autogestión y la confianza, y supliendo esa necesidad de cualquier población cuando llega a un territorio: un techo, agua y alimentación.

Luego desde la institucionalidad del estado se apoya de manera discontinua esta gestión del agua que nació de la necesidad.  Políticas de salud pública programas de desarrollo rural comprometen apoyo económico y técnico para el mejoramiento de sistemas comunitarios y también gremios como la Federación de cafeteros comprenden la importancia de contribuir a la garantía del acceso agua para consumo humano y riego como parte constitutiva de la sostenibilidad de la economía campesina. En el proceso de industrialización que se vivió en Colombia durante la primera mitad del siglo pasado se crearon muchos acueductos comunitarios que unieron el instrumental cultural acumulado por las personas campesinas recién migradas y movidas por este proceso, a los habitantes de barrios populares en plena creación.  Se incorporan a las fábricas y tejen la urdimbre barrial, construyen su hábitat y encuentran sistemas de acueductos o los construyen y esto explica la presencia de comunidades organizadas en sectores urbanos populares.  El sistema de acueducto, su construcción como posibilidad de acceder al agua se hace así eje que ayuda a la construcción del nuevo hábitat, campesinos y campesinas recién proletarizados, conjugan ese pasado instrumental y lo adaptan al contexto urbano. En convites construyen muchos de los sistemas que hoy existen en municipios como los del área metropolitana del Valle de Aburrá, en Dosquebradas, que son experiencias con algún nivel de registro y estudio como debe haber otras muchas y en general en las periferias urbanas.  El acceso y suministro de agua y el proceso organizativo y de gestión y apropiación de tecnologías que implica, se hace factor definitivo en la construcción social, cultural y  política del territorio barrial.

La Gestión comunitaria se ha construido sin apoyo estatal, esta por lo general vino después y es discontinua o sometida a la lógica del clientelismo y la corrupción.  A las comunidades organizadas de acueductos comunitarios que prestan el servicio se les ve a conveniencia del gobernante de turno, como organizaciones de carácter privado,  Siendo ellas quienes garantizan el servicio de agua en la ruralidad y en algunos barrios populares, misión que está dada constitucionalmente a los municipios como unidades político administrativas básicas del ordenamiento territorial contenido en la carta constitucional de Colombia.

Siendo Colombia un país de carácter principalmente rural en su extensión territorial, existen diversas formas de gestionar el agua en todas las regiones del país: desde profundos pozos en la costa atlántica, agua que baja por gravedad en la zona andina, hasta sistemas sencillos de recolección de agua en la región amazónica con su infinidad de ríos. Aunque se traten de sistemas técnicos diversos, un común denominador es la gestión del agua desde las mismas comunidades, Hernán Darío Correa lo plantea de este modo:

(…) los acueductos comunitarios son entidades complejas en sentido histórico, social, económico e institucional público, pues ante todo son construcciones populares en torno a la gestión del agua que hacen parte de los territorios sociales en veredas, resguardos indígenas, territorios de comunidades negras y barrios de las diferentes regiones y ciudades del país. Como tales son instituciones populares diversas integrantes del patrimonio público nacional por su condición socio-cultural y territorial, y por su objeto público, el agua como bien común y derecho fundamental. (Hernán, 2006:11)

Actualmente, la Superintendencia de Servicios Públicos Domiciliarios estima unos 12.000 acueductos comunitarios en el país, cifra que probablemente sea mayor dada la infinidad de comunidades que no están registradas.

 

Tipología y características de los Acueductos Comunitarios

Las comunidades organizadas prestadoras del servicio de agua, coloquialmente llamadas “acueductos comunitarios”, son diversas en su origen y se pueden clasificar según características particulares como lo han hecho Jhonny Moncada y Carolina Perez en su trabajo: La prestación del servicio público de de agua domiciliaria en Colombia por las comunidades organizadas, una propuesta desde la teoría de recursos de uso común. Presentan Moncada y Perez un cuadro de clasificación según características como: origen, Territorio, tecnologías implementadas y formas de administración.  Según su origen pueden ser de hecho y de derecho.  De hecho, en tanto un grupo de familias se ponen de acuerdo para acceder a un abasto de agua, si es un “agua propia” como denominan a la fuente que está en la heredad de alguna familia, se establece un acuerdo inter- familiar y se gestiona de manera directa y legitima.  Si hay concesión de aguas, esta puede haber sido solicitada por una persona natural.  Las de Derecho son las que se constituyen con su personería jurídica, ya de la propia Junta de Acción Comunal siendo el acueducto gestionado por un comité de esta, una asociación de usuarios, una junta de usuarios, una cooperativa, una corporación, en fin, las formas jurídicas que caracterizan el mundo asociativo sin ánimo de lucro en Colombia, lo que da para una tipología según su forma de administración. Según el territorio, pueden ser entonces acueductos comunitarios rurales, urbanos, indígenas y de comunidades negras.

 

Bienes

Calidad:

Características particulares del bien, que principalmente ayudan a determinar su valor

 

Carácter:

Trata de un conjunto de signos (señales, marcas o sellos) que se les da a un bien para diferenciarlo de los demás, esta característica determina quienes son los que producen el bien y, por tanto, también define como se administra este bien

Bienes

Materiales:

Indica que los bienes pertenecen  un mundo físico y pueden ser percibidos con los sentidos

Privado Indica que solo posee  un dueño

Público: muestra que éste está bajo la titularidad del estado, y como organismo de representación política afirma que pertenece a todos.

Común: indica que un bien tiene connotación común cuando surge de una situación de comunidad

 

Por defecto (apropiable): se refiere que surge desde la legislación, por lo cual se aplica a todos los casos y su situación en comunidad es indeterminada.

 

Por Contrato (No Apropiable): surge cuando hay un acuerdo de voluntades en una comunidad establecida y aplica a casos precisos, admitidos por la legislación

Bienes Intelectuales (y Obras):se refiere a las ideas costumbres, que inicialmente puede concebirse como inmateriales y pueden condesarse en lo que llaman cultura

 

Privativo: se da cuando el creador/titular de derechos tenga una forma administración que impida acceso,  utilización y reproducción de la obra.

Público: cuando es reproducido por el estado o sus dependientes en desempeño de su deber.

Común: es cuando cualquier integrante de la comunidad tiene acceso directo

 

Abierto: se da cuando existe la posibilidad de acceder, usar, reproducir, ejecutar distribuir, estudiar y transportar la obra hacia diferentes soportes de acuerdo con las formas condiciones establecidas.

Libre: se permite usar la obra con cualquier finalidad, adaptarla y derivarla y, sobre todo, cuando la comunidad indica que sus obras derivadas deben regularse bajo las mismas condiciones.

Construido por Jhonny Moncada y Carolina Pérez (2000) con base en el texto de Vercelli  A. y Thomas H. “Repesando los bienes comunes: análisis socio técnico sobre la construcción y regulación de bienes comunes”. Revista scienticezudia, vol. 6, N° 3, Pág. 437. (2008).

Para entender la complejidad que abarcan las organizaciones de acueductos comunitarios se pueden describir a través de seis dimensiones: la organizativa, la administrativa-económica, la ambiental, la técnica, la socio-cultural y política.

 

¿Cómo se organizan?

Los acueductos comunitarios están organizados bajo una estructura asamblearia, es decir, todos los asociados beneficiarios del servicio de agua hacen parte de la estructura organizativa, y son quienes toman las decisiones más importantes en espacios de plenarios de asamblea. Esta asamblea elige una junta directiva que estará a cargo de los asuntos administrativos y de la gestión cotidiana del acueducto según el mandato asambleario.

La gestión del acueducto comunitario se convierte no solo en un espacio para resolver una necesidad vital de todas las personas, sino también un lugar de articulación e integración de la comunidad, pues todos hacen parte del acueducto y toman decisiones alrededor de él. No se trata solo de gestionar el sistema técnico que capta, limpia y conduce el agua a las casas y a las fincas, dicha función es una responsabilidad principal, pero el complejo sistema organizativo y de participación no se puede comprender sin la gestión de la relación con el territorio, con el hábitat del agua que es la cuenca, la micro cuenca, las fuentes en relación con el ciclo hídrico y con la gente, las personas, las familias que construyen, participan y se benefician con este proceso  de gestión.  El sistema comunitario y su gestión se convierten en un  tejido de relaciones comunitarias y de la comunidad con el entorno, en una institución económica y en lugar de encuentro y solidaridad, de resolución de conflictos, de articulación de los pobladores y pobladoras para la gestión de un bien común, de un recurso común fundamental para la existencia que obliga al acuerdo, al pacto,  al consenso. 

 

¿Cómo administran sus organizaciones y sistemas?

Los acueductos comunitarios, al ser organizaciones sin ánimo de lucro y de economía social y solidaria ejercen su administración desde una estructura organizativa básica compuesta por una Junta Directiva, y en ella cargos los de presidente, tesorero(a), Secretario(a), y fiscal, ejercen una administración constante.  Estos cargos de elección en asamblea general se acompañan de otros que tienen que ser pagados como el de  contador(a), el fontanero(a) y a veces secretarias, administradores/as. Para estas comunidades la tarifa es entendía más bien como una cuota familiar, el cobro por el servicio se hace en para mantener y mejorar el sistema lo mejor posible, sus excedentes se reinvierten el sistema comunitario, en las necesidades de la propia comunidad, en sedes y en el mejor de los casos en tierras que permiten la conservación de las fuentes de agua. El valor de la cuota familiar es escogido y aceptado por la asamblea general. En muchas ocasiones también acuden al trueque, permiten que se pague con trabajo a familias que tengan dificultades monetarias, cuando hay un daño técnico quienes lo reparan son las mismas personas de la comunidad en convites, en algunos casos, incluso el trabajo de fontanería se turna entre familias cada cierto tiempo. En el citado trabajo de Moncada y Pérez que aplica los principios institucionales definidos por Elinor Ostrom a la pregunta por la sostenibilidad de la prestación del servicio público domiciliario y la gestión comunitaria del agua como gestión de un recurso de uso común  La virtud de este trabajo reside precisamente en que es una aproximación a la dimensión y sostenibilidad económica de estos sistemas. 

“En síntesis Ostrom muestra que el gobierno de estos recursos, por parte de comunidades organizadas puede ser eficiente y sostenible, siempre y cuando se cumplan ciertos criterios institucionales y de acción colectiva.  Por tanto presenta un .marco analítico para estudiar cuáles serian los efectos a la administración del bien común, un fenómeno de gran importancia para el futuro económico, social y político de una comunidad.” (Moncada. Pérez, 200)

Es un reto para las investigadoras y los investigadores y para las propias comunidades organizadas y las organizaciones que les acompañan profundizar en esta línea de investigación como lo señalan la autora y el autor de este trabajo.  

 

Cuál es su aporte a la gestión ambiental participativa

Al tratarse de un bien común como el agua, surgen inevitablemente relaciones y compromisos con los territorios donde están localizadas las cuencas hidrográficas. Es por esto que los acueductos comunitarios no solo prestan el servicio de agua, sino que se convierten en gestores, protectores y defensores de los territorios. De esta manera las comunidades reconocen que es necesario cuidar la fuente de agua de la cual se abastecen, reforestan sus alrededores, conservan y restauran su biodiversidad por medio de cercas y diferentes cuidados. También, están atentos a irregularidades que atenten contra el ecosistema y denuncian si es el caso. Finalmente, también tienen un aspecto de formación y promoción entre la comunidad de cuidar el territorio del acueducto. Son organizaciones fundamentales en la gestión ambiental, pues conservan las cuencas y los nacimientos, realizan la administración de las concesiones de agua y procuran un manejo eco-responsable de ella.

 

Cómo funciona el sistema

Desde el aspecto técnico los sistemas de acueductos comunitarios han evolucionado a través de los años,  antes fueron las acequias y los atanores de barro, los conductos hechos con guadua, el hormigón, el fibrocemento, los tubos metálicos de hierro o acero y de plástico. Dependiendo de cada territorio el sistema es diferente. Normalmente para cada acueducto hay un fontanero encargado de su cuidado, sin embargo, el conocimiento alrededor del funcionamiento del sistema por lo general lo manejan varias personas de la comunidad. Existen entonces apropiaciones tecnológicas distintas que han cambiado según las necesidades, por ejemplo un aumento de la población requiere un cambio en el sistema de las redes de distribución. También, es usual que las personas encargadas de lo técnico asistan a cursos de aprendizaje en donde actualizan sus conocimientos. La formación impartida por el Servicio Nacional de Aprendizaje es muy valorada en lo que se refiere a fontanería, y gestión del agua y el saneamiento básico.

 

Lo social y cultural en los acueductos comunitarios.

Aunque en las zonas periféricas de grandes conglomerados urbanos existen acueductos comunitarios, la mayoría de estas organizaciones se encuentra en la ruralidad. La población que se beneficia y hace parte de los acueductos comunitarios es en esencia población campesina que desarrolla prácticas agropecuarias, practica la agricultura o alguna actividad con animales como la lechería o la pequeña ganadería. La construcción de sistemas que conduzcan el agua a las viviendas proviene de un conocimiento heredado de generación en generación, saberes y prácticas ancestrales que a través de la experiencia han logrado conocer y manejar los ritmos y cambios del agua y su ecosistema. La relación con el agua es entonces mucho más cercana, reconocen fácilmente la importancia del líquido vital y su cuidado. Poder gestionar ellos mismos el agua, permite fortalecer los ideales de autonomía sobre decidir qué hacer en sus territorios. A través de la gestión del agua se toman decisiones sobre el territorio y genera apropiación sobre el mismo, sentido de pertenencia. La gestión comunitaria del agua debe ser leída como proceso socio - cultural, que hace referencia a la toma de decisiones acerca del manejo de la naturaleza y el medio ambiente, en la búsqueda de la sostenibilidad y sustentabilidad de la vida comunitaria y debe partir del reconocimiento de los arquetipos, de los imaginarios y percepciones que la comunidad tiene del agua, la naturaleza y el medio ambiente.

 

Los acueductos comunitarios como actores políticos

En Colombia existen distintos prestadores del servicio de agua: empresas públicas, empresas privadas y por supuesto, los acueductos comunitarios, quienes se diferencian en esencia de las otras formas de prestación por tratarse de organizaciones sin ánimo de lucro, de carácter asambleario que desarrollan actividades diversas en beneficio de sus comunidades y del medio ambiente (Salazar, 2011-a).

En la normatividad colombiana el agua en esencia es de dominio público. En las últimas décadas el Estado ha venido elaborando una gran cantidad de normativa alrededor de la prestación del servicio de agua en aras de tener un mayor control sobre este servicio catalogado como público y como responsabilidad directa del Estado. La prestación del servicio por parte de comunidades es permitida como se evidencia en el Código de los Recursos Naturales de 1974, en su artículo 161:

Se podrán establecer asociaciones de usuarios de aguas, constituidas por quienes se aprovechan de una o más corrientes de un mismo sistema de reparto o tengan derecho a aprovechar las de un mismo cauce artificial.

Sin embargo, con la construcción de la ley 142 de 1994, Por la cual se establece el régimen de los servicios públicos domiciliarios y se dictan otras disposiciones,   el papel de los acueductos comunitarios como entidades sin ánimo de lucro comienza a ser desconocido, incluso señalado como ineficiente, por las instituciones públicas.

Esta ley promueve ante todo la transformación empresarial de todos los prestadores, bajo el pretexto de una mayor eficiencia en la prestación. Acompañando esta transformación empresarial están los grandes operadores especializados, principalmente privados, quienes bajo su esquema empresarial podrán cumplir con todas las disposiciones del Estado. En cambio, los acueductos comunitarios se encontraron bajo exigencias organizativas y administrativas que desconocen su naturaleza, así lo explica Salazar:

Así las cosas, muchos organismos relacionados con la prestación de los servicios públicos se dieron a la tarea de desorientar a las comunidades que se encontraban en el trámite de legalización, indicándoles que debían incluir en la denominación de la organización a registrar las siglas ESP, que indica Empresa de Servicios Públicos, confusión que en la actualidad tiene repercusiones jurídicas e incluso contables, puesto que la figura jurídica ‘’empresa’’ está directamente relacionada con las formas organizativas con ánimo de lucro reguladas por el Código de Comercio. (Salazar, 2011-b: 1)

En la construcción y campaña de la iniciativa ciudadana del referendo por el agua como derecho humano fundamental, los acueductos comunitarios surgieron como un actor político importante, pues gracias a su labor como gestores sociales y públicos del agua han logrado garantizar el acceso y suministro de agua a miles de personas. Reconociendo a los acueductos comunitarios como patrimonio social e histórico de nuestra sociedad, el referendo por el agua en el articulado que propone exigió:

TITULO XII REGIMEN ECONOMICO Y DE LA HACIENDA PUBLICA

Parágrafo nuevo artículo 365. El servicio de acueducto y alcantarillado será prestado en forma directa e indelegable por el Estado o por comunidades organizadas. Las entidades estatales o comunitarias que se organicen para dicha prestación no tendrán ánimo de lucro y garantizarán la participación ciudadana, el control social y la transparencia en el manejo de los recursos y demás aspectos de la operación. Las comunidades organizadas para la prestación de estos servicios se fundamentarán en la autogestión para lo cual todos sus integrantes acordarán las modalidades de gestión económica necesarias para su funcionamiento. Dichas comunidades recibirán apoyo del Estado para garantizar la cobertura y potabilidad del agua que suministren. (Campaña Agua Bien Público, 2007).

Durante la campaña del referendo se realizaron diversos encuentros, foros y espacios de socialización en ellos se identificaron tanto fortalezas como problemáticas que vulneran a los acueductos comunitarios. Algunas de las dificultades encontradas están referidas a la propiedad de las tierras donde están ubicadas las fuentes de agua, la falta de capacitación e información sobre la normatividad que los cobija (Olivera, 2009); como también las políticas dirigidas hacia la privatización o desaparición de estas organizaciones. Por otro lado, las fortalezas encontradas fueron descritas por Olivera en el marco del Encuentro Departamental de Acueductos Comunitarios de Antioquia en 2009:

En cuatro pilares básicos que yo he notado que tienen los acueductos comunitarios: transparencia, eficiencia, participación social y justicia social, creo que el hecho de decir que damos agua pura, agua potable y además agua barata en el servicio demuestra eficiencia en el servicio, el hecho de que se vean, salvo en algunos casos, tarifas subvencionadas en algunos acueductos, demuestra que hay justicia social, la participación y el control a la asamblea es muy importante, por lo tanto creo que hay una organización bastante fuerte. Creo que la fortaleza fundamental está en eso, en la organización, en la eficiencia en el servicio y en el sentido de pertenencia de los acueductos comunitarios. (Olivera, 2009:2).

Al identificar los procesos organizativos y la apropiación de las comunidades sobre sus organizaciones como grandes fortalezas surge la propuesta de asociatividad como estrategia de fortalecimiento. Cada acueducto comunitario es en sí mismo una asociación de usuarios de primer grado, sin embargo, se vio necesario plantear otros niveles y formas de articulación entre los distintos acueductos comunitarios en los territorios, es así como surgen las primeras iniciativas de asociaciones municipales y redes. 

La articulación entre distintas organizaciones comunitarias prestadoras del servicio público es una propuesta que no busca absorber en grandes estructuras a pequeñas organizaciones, la autonomía de cada una es respetada y se rigen en principios democráticos, manteniendo la estructura asamblearia con delegados dependiendo del tamaño de la asociación.

La asociatividad permite no solo que las organizaciones que gestionan el agua se conozcan y reconozcan en un mismo territorio, sino que también se convierte en un camino para construir alternativas para su mejoramiento y defensa, como el intercambio de experiencias y saberes. Otro aspecto a favor de dicha propuesta es que permite a los acueductos comunitarios de un territorio convertirse en un actor político con peso frente a las autoridades, pues representan las necesidades y los derechos de cientos, a veces miles, de beneficiarios de los sistemas de acueductos.

De esta manera las organizaciones prestadoras del servicio de agua se identifican a sí mismas como actores políticos activos que pueden tomar decisiones sobre su futuro e incidir en políticas públicas. Así lo describe la socióloga Ana Patricia Quintana en su investigación sobre el conflicto del servicio de acueducto en el caso de Dosquebradas (Risaralda), al elaborar una caracterización de estas organizaciones sociales frente a su relación con el Estado:

Como actores sociales cuya voluntad política aspira cogobernar paralelamente con el Estado, las organizaciones sociales buscan que la sociedad reconozca su aporte al desarrollo asumiendo la denominación de organizaciones no gubernamentales, porque son alternas al Estado y porque su autonomía política y económica así lo designa (…) Como actores independientes se definen a partir de la autonomía y los valores compartidos que identifican colectivos sociales, considerándolo diferente a todo lo gubernamental o empresarial (…) (Quintana, 2008: 77)

Luego de que el referendo por el agua fue rechazado y archivado por la Cámara de Representantes, los acueductos comunitarios con el apoyo de organizaciones sociales como la Corporación Penca de Sábila, buscaron otras alternativas de incidir en políticas públicas, en este caso en la escala local. Es así como comenzó la experiencia piloto de la Asociación de Acueductos Comunitarios del Municipio de Girardota, los cuales realizaron un proyecto de acuerdo de concejo que buscaba crear una política pública de fortalecimiento para estos prestadores. En otros municipios se ha venido replicando esta experiencia, incluyendo el Municipio de La Unión, quienes formaron su asociación municipal de acueductos simultáneamente con la construcción y presentación de la política pública al Concejo Municipal.

Descripción de las formas de conocimiento utilizadas y el papel de los medios de comunicación implementados

Como se ha podido evidenciar en los apartes anteriores, las comunidades que gestionan el agua tienen diversas tareas e intereses, es por esto que los conocimientos asociados a sus prácticas son numerosos y diversos. Para lograr una descripción de algunos de estos saberes, se seguirá como línea de conducción las dimensiones anteriormente explicadas: la organizativa, la administrativa-económica, la ambiental, la técnica, la socio-cultural, y por último la dimensión política.

 

Dimensión organizativa

Desde este aspecto quienes han logrado constituir una organización han apropiado el conocimiento sobre la normativa y la dinámica asociativa sin ánimo de lucro, han construido unos estatutos pertinentes y coherentes al accionar de la organización. Los estatutos es un documento esencial pues marca las responsabilidades, deberes y normas de la organización, como también la posición política frente a distintas situaciones, la abogada Bibiana Salazar los describe como:

Es el documento que concreta de manera extensa los acuerdos a los que llegaron las personas interesadas, su contenido específico está reglamentado por la ley y se expresa a través de capítulos compuestos por artículos; dicha norma es fundamental para respetar el debido proceso en la toma de decisiones dentro de la organización, su observancia es obligatoria. (Salazar, 2011-a: 24).

También, saben elaborar y mantener toda una estructura organizativa dividida en distintas funciones, respetando las decisiones de la asamblea general. Las asambleas son un espacio en donde se debaten posiciones y decisiones distintas, lo que también requiere saberes y habilidades en cuanto argumentar ideas y justificaciones.

Gestionar el agua como una comunidad organizada no es un saber nuevo, por lo contrario, es una de las manifestaciones comunitarias aun vigentes de formas ancestrales de organizar y vivir en comunidad. Entenderse como una comunidad que gestiona su agua requiere de un grado alto de apropiación de los territorios y los conocimientos necesarios para esto.

 

Dimensión administrativa

Aunque cada organización de acueducto comunitario tiene especificidades muy distintas y niveles distintos de conocimiento, como mínimo todos cuentan cierta contabilidad, desde cuadernos a mano a software especializado, para tener un control sobre la cuota del servicio que cada familia paga. Así mismo, los gastos  referidos al trabajo del fontanero, en algunos casos el contador y la secretaria, y eventuales reparaciones necesarias al sistema. Es por esto que los integrantes, por lo menos la junta directiva elegida del momento, tiene conocimientos mínimos administrativos para sostener un orden básico sobre los ingresos y egresos de la organización. Así mismo, es necesario estar al tanto de la normatividad que los rige para el pago de impuestos y reporte de informes.

 

Dimensión ambiental

El cuidado de las fuentes de agua que abastece el acueducto es esencial para garantizar un buen servicio y una buena calidad para todos los beneficiarios. Es así como la comunidad, y en especial los más comprometidos, saben cuáles son las condiciones ideales para la cuenca, la reforestación y de qué especies, cercar la cuenca para que no entren animales como el ganado a contaminarla, evitar que la comunidad tire desechos a la fuente como también que sea utilizada la fuente como lugar de recreación y baño de las personas. El conocimiento referido a lo ambiental está ligado a las prácticas ancestrales como agricultores en sus territorios, el cuidado de su biodiversidad. Su conocimiento no solo se limita a unos datos específicos sino también a un nivel de apropiación de su territorio ligado directamente con su identidad como población campesina. Es necesario indagar más en la gestión ambiental que realizan las comunidades organizadas de acueductos comunitarios y el valor y lugar de la gestión de comunitaria del agua en su modo de vida, en su economía en sus procesos de construcción territorial.

 

Dimensión técnica

De igual forma a las dimensiones anteriores, los conocimientos referidos a la parte técnica del sistema de acueducto provienen tanto de la experiencia que de generación en generación ha sido transmitida hasta al conocimiento transmitido en cursos especializados para fontaneros. Años de fontanería implican reconocer cuáles son las mejores circunstancias para el sistema, qué consecuencias tienen los cambios en el clima (sequía, lluvias), entre otros.

 

Dimensión socio cultural

En esta dimensión es importante resaltar el conocimiento y las  tradiciones que tienen las poblaciones campesinas referidas a su relación con el territorio y con el agua. Para ellos, gracias a su vida como agriculturas comprenden fácilmente la importancia del agua como líquido vital para todos, como también, entender que se trata de un bien común para los humanos y los seres vivos, y no de una mercancía con valor económico. 

 

 Dimensión política

Las comunidades prestadoras del servicio de agua han venido construyendo su identidad como actores políticos, en principio, gracias a su relación con la garantía del derecho humano al agua, ahora también se han incluido las reivindicaciones por la autonomía de sus organizaciones y la exigibilidad de acceder a los recursos del Estado destinados a la prestación de servicios públicos provenientes del Sistema General de Participaciones. Así mismo, en su calidad de organizaciones sin ánimo de lucro han sabido marcar la diferencia y oponerse a la transformación empresarial promovida por las leyes actuales.

Al identificarse como actores políticos en su territorio e incluso en su país, las organizaciones de acueductos comunitarios han logrado construir un saber referido a sus posiciones políticas, derechos y exigencias. Dichas organizaciones hacen uso de los diversos mecanismos de participación ciudadana y reconocen rutas hacia la exigibilidad de sus derechos. Es así como participaron en las discusiones del referendo por el agua, realizan seguimiento a los planes de desarrollo de su municipio y proponen políticas públicas de iniciativa ciudadana para buscar su fortalecimiento.

 

El  Papel de los Medios de Comunicación

En primer lugar está la comunicación que debe existir al interior de la misma comunidad misma que gestiona la prestación del servicio. Dado que las comunidades viven en zonas rurales del país, las grandes distancias entre veredas y el mínimo uso de tecnologías de información más recientes como los computadores y el internet, hace que los medios de comunicación normalmente usados sean muy tradicionales. Es por esto que la mayoría de los canales de comunicación son unidireccionales, sin posibilidad de respuesta inmediata.

La primera forma de comunicación es ante todo el voz a voz entre las familias para difundir información, como el día de la asamblea o daños temporales en el suministro de agua. También como método para difundir la información está el aviso parroquial, es decir, solicitarle al cura del pueblo que en la misa socialice una invitación o una información importante referida al acueducto. Otro de los medios más utilizados son las radios comunitarias, a través de avisos cortos logran también difundir los contenidos necesarios. Otro manera es el perifoneo, un carro que recorre el territorio con un parlante grande con la grabación grabada. Por medios impresos está la cuenta de cobro que en algunos casos le incluyen información pertinente o frases alusivas al cuidado del medio ambiente, también la repartición de cartas o volantes. Finalmente, el lugar en donde realmente hay una interacción entre toda la comunidad y quienes están encargados de su gestión directa es en la asamblea general, espacio en que se toman decisiones importantes y se reeligen a las personas que estarán a cargo.

Por otro lado, a medida que los acueductos comunitarios se articulan y asocian entre sí, buscan incidir en políticas públicas y exigir sus derechos, surge la necesidad de acceder y utilizar otros medios de comunicación que les garantice mayor visibilidad en sus territorios. Aunque aun son contados los casos, algunas organizaciones han creado blogs, páginas en facebook o han participado en entrevistas de diarios locales y comunitarios, incluso en televisión comunitaria.

 

Referencias

Campaña Agua: Bien Público. 2007. Exposición de Motivos que sustenta articulado reformatorio de la constitución nacional a fin de consagrar el derecho al agua potable como fundamental y otras normas concordantes con tal declaración para ser sometido a la consideración del pueblo colombiano mediante referendo constitucional.En:http://www.corpenca.org/images/stories/documentos/expomotivos_referendo.pdf. Revisado el 10 de septiembre de 2013.

Correa, Hernán. 2006. Acueductos comunitarios, patrimonio público y movimientos sociales. Notas y preguntas hacia una caracterización social y política. Bogotá: Corporación ECOFONDO.

Moncada, Johnny; Pérez Carolina, 2000. Trabajo de grado: La prestación del servicio público de agua en Colombia por las comunidades organizadas: una propuesta desde los recursos de uso común. Facultad de Economía, Universidad de Antioquia.

Olivera, Oscar. 2006. Conclusiones generales, Primer encuentro departamental de acueductos comunitarios. En: Memorias Primer Encuentro Departamental de Acueductos Comunitarios y Veredales. Medellín: Campaña Agua Bien Público.

Salazar, Bibiana. 2011-a. Cuadernillo Nº 3: Prestación Comunitaria del Servicio de Agua. En: Medellín: Corporación Ecológica y Cultural Penca de Sábila. En: http://corpenca.org/2013/cuadernillo-no3-prestacion-comunitaria-del-servicio-de-agua/. Consultado el 10 de septiembre de 2013.

Salazar, Bibiana. 2011-b. Los acueductos comunitarios y sus modelos asociativos. Medellín: Corporación Ecológica y Cultural Penca de Sábila. En: http://www.adacantioquia.org/2012/10/cartillas-sobre-la-prestacion.html Consultado el 10 de septiembre de 2013.

Quintana, Ana Patricia. 2008. El conflicto por la gestión del servicio de acueducto en Dosquebradas (Risaralda-Colombia). Un estudio desde la ecología política. Tesis de doctorado no publicado, Universidad de Barcelona, Barcelona, España. En:http://www.tdx.cat/bitstream/handle/10803/718/APQR_TESIS.pdf?sequence=1. Consultado el 10 de septiembre de 2013.

 

 

 

 

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