Apropiación Social del Conocimiento

................. circunstancia puede favorecer la apropiación de conocimientos.

* Paola Catalina Velasquez Carvajal.  Asesora proyecto "Sistematización, análisis y promoción de procesos de apropiación social de CTI en el marco de la investigación participativa de organizaciones sociales en tres diferentes contextos culturales y ambientales de Colombia".

Los procesos de comunicación en tres experiencias ambientales en Antioquia, Boyacá y Chocó.

Aun  cuando ninguna de las experiencias sistematizadas en el marco del proyecto "Sistematización, análisis y promoción de procesos de apropiación social de CTI en el marco de la investigación participativa de organizaciones sociales en tres diferentes contextos culturales y ambientales de Colombia" contaba previamente con una estrategia de comunicaciones –en el sentido de una ruta o una planeación sistemática que sirviera para encausar las acciones comunicativas–, el ejercicio de sistematización evidenció el sentido y la complejidad de las dinámicas de la comunicación en cada una de las regiones, así como las capacidades de las comunidades y sus organizaciones como sujetos comunicadores. Si bien, en los tres casos las organizaciones de cada región contaban, en mayor o menor medida, con competencias comunicativas, buena parte de las acciones fueron surgiendo natural y simultáneamente a medida que avanzaban los procesos, respondiendo a las necesidades, las expectativas, las capacidades y los conocimientos propios de sus protagonistas y sus contextos. En ausencia de una estrategia, en muchos casos fueron la experiencia personal, los saberes propios, populares o ancestrales, la intuición y el conocimiento del contexto, los que guiaron los procesos comunicativos, todos ellos acertados en cuanto lograron el avance de los proyectos, enriquecer los procesos y reforzar los vínculos comunitarios, así como dejar aprendizajes y capacidades instaladas.

Pero, ¿cómo eran esas dinámicas comunicativas y qué las guiaba?.

Las grandes distancias entre comunidades y territorios rurales, las dificultades de transporte, el conflicto armado y los problemas de orden público, y la ausencia de medios como teléfonos celulares, computadores o Internet, entre otras cosas, determinaron las dinámicas de la comunicación, sus tiempos y sus ciclos.  Gran parte de los procesos en las tres experiencias sistematizadas acudieron a formas básicas tradicionales de comunicación: encuentros y conversaciones personales. Los espacios  comunicativos consistían en visitas a las casas o  fincas de los vecinos, llamadas telefónicas, almuerzos  comunitarios, celebraciones, ceremonias, jornadas de trabajo comunitario, mercados, etc., o quizás formas más organizadas como las asambleas. En muchas ocasiones había necesidad de hacer convocatorias o difusión de estas actividades o reuniones, pero también se hacía de forma oral, pudiendo prescindir del uso de “medios de comunicación”.

Estas dinámicas presenciales permitieron fuertes procesos de apropiación social del conocimiento, con la ventaja del arraigo que brinda la experiencia vivida. En tanto se trata, en su mayoría, de conocimientos no académicos sino vivos, tradicionales, populares o ancestrales, sus formas de apropiación no quieren ni pueden prescindir de la vivencia y la convivencia. Los saberes en estos contextos se transmiten “de boca en oreja”, por lo cual el encuentro, la oralidad y la narración gozan un lugar privilegiado, así como el “hacer mientras se cuenta”, o el “aprender mientras se escucha y se ve hacer”. Son procesos comunicativos integrales en los que se dan, simultáneamente, la transmisión, apropiación y difusión de los conocimientos en múltiples dimensiones, mientras se tejen vínculos sociales y con la naturaleza. Se aprende el qué, el cómo, el para qué, pero también se aprende a comunicarlo. A este nivel, la comunicación escrita, o a través de otros medios, no tiene un lugar tan relevante, incluso, se alcanza a percibir cierto riesgo en que los conocimientos “se queden en el papel”.

El uso de medios de comunicación surge en los procesos en la medida en que las organizaciones tengan acceso a ellos, como por ejemplo la prensa escrita local, las radios comunitarias, ciertos medios digitales, especialmente el correo electrónico, y la producción de piezas de difusión como cartillas.

El caso de Antioquia: Acueductos Comunitarios.

Dentro de la experiencia de Antioquia, la dimensión comunicativa es evidente en cuanto se trata de una experiencia de iniciativa comunitaria en la que los acueductos “deciden unirse en sus territorios para  proponerle al gobierno local la construcción de una política pública dirigida a su fortalecimiento como comunidades organizadas. Este proceso conlleva al diálogo y aprendizaje constante entre la comunidad misma y también con las diferentes entidades públicas del municipio.” 

La  elaboración de los Acuerdos de Concejos Municipales y luego de una  política pública, involucra transversalmente procesos comunicativos que propendan la construcción y el fortalecimiento organizativo de los acueductos como organizaciones sociales y culturales; la formación en ciudadanía y mecanismos de participación; la formación en asuntos financieros y administrativos como prestadores del servicio, entre otras. Durante este proceso, las comunidades se ven en la necesidad de convocarse entre sí para la construcción de su política pública, y de igual manera requieren difundir su iniciativa entre la comunidad  y las entidades públicas de su territorio. Esto se hizo a través de formas muy tradicionales como llamadas telefónicas, voz a voz, cartas, información en las cuentas de cobro, avisos parroquiales, talleres, asambleas, foros, visitas territoriales, reuniones y correos electrónicos, en algunos casos volantes y a través de emisoras comunitarias.

Al interior de los acueductos las decisiones se toman en asambleas comunitarias por consenso. Las comunidades organizadas construyen el Acuerdo de Concejo a través del diálogo entre los líderes de cada acueducto comunitario y luego se le presenta a la comunidad la propuesta. Para ello se realizan foros, asambleas, reuniones y talleres. Posteriormente, se construye la política pública de manera participativa con todos los acueductos comunitarios a través de talleres, encuestas y formularios. Otro punto fundamental de la participación es la asistencia a los espacios públicos donde se presenta la propuesta: el Concejo Municipal es uno de ellos.

En cuanto a la difusión y visibilización, algunas experiencias han sido difundidas a través de medios locales digitales y por los mismos acueductos  comunitarios en diversos espacios, como asambleas departamentales, foros y reuniones de movimientos  sociales, entre ellos el Comité en Defensa del Agua y de la Vida de Antioquia -ADACA-, y en los encuentros de la Red Nacional de Acueductos Comunitarios. Así mismo, la Corporación Ecológica y Cultural Penca de Sábila ha presentado las experiencias en espacios internacionales referidos a los movimientos por la defensa del agua, como la Red Vida (Vigilancia Interamericana para la Defensa y Derecho al Agua), la Plataforma de Acuerdos Público-Comunitarios (APC), el pabellón del agua de la Cumbre de los Pueblos Rio +20, entre otros.

El caso de Boyacá: Agroecología.

En el caso de Boyacá, se trata de una experiencia que entraña un amplio proceso comunicativo del que participaron diversas organizaciones de siete municipios (Sogamoso, Beteitiva, Tópaga, Susacón, Tota, Mongua y Boavita), comunidades, autoridades municipales y departamentales, entre otros actores. En palabas de Henry Estupiñán, coinvestigador regional, “la experiencia que se desarrolló con estas organizaciones fue idea de todos, todos participaron en el proceso de elaboración y ejecución del proyecto y se tuvo un buen impacto tanto en lo local como en lo regional”.

La dimensión comunicativa tiene tal relevancia en la experiencia que una de las dificultades que emergen en el desarrollo del proyecto tiene que ver con el uso del lenguaje. Al respecto, se menciona que “el primer equipo  técnico no utilizaba un lenguaje apropiado para llegar a  las comunidades a transmitir los conocimientos”, por lo cual se decidió cambiar el equipo técnico y reorientar el proyecto. Así mismo, se reconocen los impactos positivos de la experiencia en cuanto a la adquisiciónde capacidades comunicativas, el uso del lenguaje y la fluidez en el diálogo, la convivencia, los procesos de aprendizaje y concientización social y ambiental; el reconocimiento e intercambio de conocimientos propios, tradicionales y ancestrales; el reconocimiento y la inclusión de las mujeres en los procesos organizativos y productivos, y en los escenarios de toma de decisiones; el empoderamiento (“algunas madres beneficiarias del proyecto han empezado a terminar sus estudios  académicos”); la participación de las organizaciones en la elaboración de las políticas públicas en seguridad alimentaria a nivel local y departamental; la visibilización del proyecto, entre otras.

En primera instancia se identifica la comunicación oral y a través de cartas escritas entre las organizaciones y la comunidad, así como para solicitar apoyo a las administraciones municipales. Durante las etapas de formación se realizaron talleres de capacitación a los beneficiarios y se recuerda la figura de la promotoría, la cual consistía en que cada organización contaba con una persona (promotor/a) quien se encargaba de convocar e informar a los beneficiarios y beneficiarias del proyecto sobre las actividades a desarrollar, y era, además, el canal de comunicación entre los  coordinadores del proyecto, la organización y los beneficiarios de las actividades del proyecto.

Durante el desarrollo de la experiencia también se dieron espacios de encuentro relevantes, como los almuerzos comunitarios que se hacían en las fincas de los distintos beneficiarios/as del proyecto. En ellos participaban los miembros de la comunidad (preparaban y compartían entre todos los alimentos) y aunque tenían como finalidad observar y hacer seguimiento a la implementación de las huertas agroecológicas en los predios, también se constituyeron en espacios importantes de comunicación, pues permitían la socialización del proyecto y la toma de decisiones comunitarias.

Los mercados campesinos locales también se constituían en espacios de encuentro y socialización relevantes. Su difusión y convocatoria se realizó a través de cuñas radiales por las emisoras comunitarias, como la de la Asociación Soñando Caminos de Beteitiva. En cuanto a la difusión de los resultados del proyecto, se desarrollaron piezas comunicativas entre las que se encuentran una cartilla, un portafolio de servicios de las organizaciones, un almanaque  ambiental y un video, el cual reúne los testimonios teórico-prácticos de las actividades realizadas dentro del proyecto por parte de los beneficiarios/ as y el equipo técnico, el intercambio de experiencias -como la recuperación de semillas y el conocimiento  ancestral-, y las habilidades artísticas y culturales de  algunos beneficiarios.

El caso de Chocó: Reglamentos Internos.

En el caso de la experiencia de Chocó cabe destacar que los Reglamentos Internos del Consejo Mayor de COCOMACIA son, en sí mismos, producto de un proceso comunicativo, en tanto son el resultado de “recoger todas las ideas que dieron las comunidades a través de un proceso de discusión y elaboración de la propuesta de titulación colectiva”. Es decir, la creación, construcción y aplicación de los Reglamentos Internos, como herramienta de control social, territorial y administrativo en las comunidades, solo fue posible a través de mecanismos y dinámicas comunicativas. Un ejemplo fundamental de estas dinámicas son los talleres comunitarios, los cuales tienen un origen ancestral “donde, principalmente, los mayores de la comunidad van contando los hechos que han ido pasando en las comunidades”. Originalmente a estos encuentros los llamaban el Consejo de Ancianos, y todas las personas de la comunidad respetaban las directrices que allí surgían. A partir de la Ley 70 de 1993 estos espacios de encuentro se retomaron a  través de los Reglamentos Internos, como normas  ancestrales para regular tanto el manejo de los recursos naturales como las relaciones interpersonales, familiares y comunitarias. Otros importantes espacios de socialización que se identifican son los encuentros comunitarios e intercomunitarios, las asambleas comunitarias y la asamblea general.

En  un territorio  tan extenso como el del área de influencia de COCOMACIA, las dinámicas de comunicación entre comunidades en muchas ocasiones presuponen sofisticadas formas organizativas “basadas en la autonomía local y zonal hasta llegar a la máxima autoridad, que es la asamblea general”.

En cuanto a la difusión, se cuenta con medios de comunicación como la revista El Atrateño, la emisora comunitaria COCOMACIA Stereo, y también se mencionan como espacios de difusión los talleres y reuniones comunitarias, la comunicación a través de cartas, así como plegables, pancartas y boletines. 

La comunicación durante el proceso de sistematización.

La comunicación está en la esencia del proyecto, el cual, articulado por el proceso de sistematización, permitió no solo reconstruir analíticamente las experiencias regionales, sino generar diversos espacios de encuentro entre las organizaciones, los coinvestigadores y la comunidad, para narrar y reflexionar sobre las experiencias; circular, compartir y adquirir nuevos conocimientos; fortalecer los vínculos comunitarios y las capacidades organizativas;visibilizar y divulgar tanto las experiencias como el presente proyecto a fin de que tengan continuidad y, además, sirvan de apoyo en procesos similares. Los procesos de comunicación durante la sistematización, coordinada por la Corporación  Ecofondo, tienen su punto de partida en la formulación  misma del proyecto, en la cual se plantean objetivos  ligados al “uso de herramientas de comunicación”, “generar herramientas comunicativas”, “promover espacios de diálogo“, entre otros, y donde se definen, de antemano, los productos que el proyecto debe obtener.  Este planteamiento, aunque entendido como una propuesta inicial, necesariamente enfocó el componente de comunicación del proyecto hacia una perspectiva instrumental centrada en gran parte en la producción de ciertas herramientas y piezas comunicativas con fines de convocatoria, transmisión o difusión. Entonces, buena parte de los esfuerzos se volcaron hacia la capacitación para la realización de dichas herramientas, especialmente los programas radiales. Sin embargo, en la medida en que el equipo sistematizador profundizó en su conceptualización de la comunicación y su relación con la apropiación social del conocimiento, comprendió la comunicación desde una dimensión mucho más amplia, como un proceso que atravesaba tanto el proyecto de sistematización como las experiencias que esta abordaba, si bien implicaba el uso de medios y herramientas en ciertos momentos con objetivos específicos.

Desde el punto de vista del proceso de comunicación hubo grandes aciertos y aprendizajes para todas las organizaciones, que permitieron afrontar los desafíos que supuso el abordaje de tres experiencias tan vastas, en regiones del país tan distantes y contextos tan particulares, y especialmente, preservar  los conocimientos adquiridos en documentos que  permitirán replicar en el futuro estos aprendizajes. 

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